Es necesario tener en cuenta la posibilidad de efectos patológicos que resultan de la cronicidad de la irradiación, de la acumulación y de las interacciones de diferentes tipos de fuentes electromagnéticas y finalmente de un umbral de saturación, para el organismo humano y su equilibrio homeostático, debido al número creciente de emisores de CEM de diversas gamas de frecuencias activas.
De manera que los efectos biológicos observados globalmente en el conjunto de los parámetros confirman la inducción de un proceso de estrés biológico crónico, y éstos indican que una exposición crónica –incluso a baja intensidad, es decir sin efecto térmico – es un factor de estrés electromagnético.
Si los efectos de estrés biológico asociados a la exposición a los CEM son eliminados o reducidos por cualquier medio, se puede entonces presagiar que esta acción eliminará en el acto la posibilidad o la existencia, discutida o no, de sus efectos deletéreos y debería permitir prevenir la aparición de patologías previsibles que éstos podrían ocasionar.
El desarrollo de una estrategia de protección dirigida a biocompatibilizar las fuentes de electromagnetismo,se incluye perfectamente en el contexto de los trabajos realizados por el Centro de Investigaciones Tecnolab desde hace una década, que han sido considerados no sólo para determinar la incompatibilidad biológica de ciertas radiaciones no ionizantes de nuestro entorno cotidiano, sino también para experimentar el efecto protector de una emisión de compensación de hiperbaja intensidad específicamente adaptada a las interferencias iónicas inducidas por la radiación estresante de cada uno de los aparatos irradiantes.
Las respuestas biológicas normalizadas indican resultados de compatibilidad electromagnética restablecida con los seres vivos.
Así, los resultados de bioprotección para todos los parámetros biológicos del estrés celular y sistémico estudiados con CMO (ADN, HSP, micronuclei, calcio, ACTH, corticosterona, neurogénesis, mortalidad embrionaria, cortisol, monocitos, óxido nítrico) – obtenidos por emisión de un campo de compensación ultra bajo – durante protocolos de exposición intensos, muestra que este estrés puede evitarse a los nuevos niveles, molecular e iónico, mediante el uso de la tecnología de “oscilación magnética de compensación – CMO” experimentada por Tecnolab.
CMO significa Compensatory Magnetic Oscillation:principio de la tecnología Tecno AO.Los diferentes osciladores son desarrollos de CMO cuyo principio se basa en la transferencia de información por campos hiperdébiles que entran en resonancia con los receptores ultrasensibles de los organismos vivos.
Estos dispositivos son específicos para cada uno de los aparatos que más se utilizan por el público (como el teléfono móvil, las pantallas de visualización, las antenas repetidoras):sus señales magnéticas hiperdébiles se armonizan con las frecuencias de las radiaciones contaminantes.Estos osciladores son autónomos, están compuestos por una solución salina estructurada por una carga electromagnética activada y oscilante, contenida en una antena de aluminio (patentes internacionales).Esta solución salina oscilante, no ionizante y no tóxica, produce una inducción magnética de ultra baja intensidad, cuantificable, como las inducciones magnéticas de origen biológico, en femtoTesla por SQUID (Superconducting Quantum Interference Device).
La emisión de compensación está concebida para mantener, a nivel celular, las asociaciones iones-proteínas perturbadas por el campo contaminante y así proteger el funcionamiento electromagnético natural desde las células hasta los órganos, como el cerebro o el ojo.
La confirmación de la eficacia biológica de esta tecnología de protección a nivel de las regulaciones más cruciales de la célula (ADN), debe permitir la toma de decisión por los Industriales y Políticos en cuanto a la aplicación simple y rápida del Principio de Precaución. |